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Por: Laura Bernal Vergara

Desperté esa mañana, con la cara pálida y los nervios de punta. Los malos tragos habían hecho que no recordara qué había pasado la noche anterior. Primer golpe de pecho: "No sé tomar", segundo golpe de pecho: "Estaba con la persona que me gusta y no lo aproveché, en cambio me vio en uno de mis peores estados", tercer golpe de pecho: " Pude haber visto una de mis bandas favoritas y no la vi", cuarto golpe de pecho: "Estas cosas no me pasan";" yo no soy así"; "me pudo haber pasado algo" de golpe en golpe fui aumentando la lista de razones para quedarme en la cama sufriendo de lo que comúnmente llaman: "Guayabo moral".

El día anterior había salido del trabajo con una sonrisa de oreja a oreja, pues esa noche iría a uno de los conciertos que llevaba esperando por meses, adicional a eso, había convencido a mi mejor amiga y a la persona que me gusta de ir juntos. ¿Habría podido pedir mejor escenario? No obstante, la euforia, la noche, los nervios, qué se yo, me llevaron al conocido borrador de cassette y a vivir de los peores amaneceres que he tenido en mi vida. En el revolcar de las sabanas que me ataban a los malos pensamiento y a los sentimientos de culpa, recordé el sabio consejo de un locutor de radio: "En momentos de depresión o tusa no se quede en su casa, salga" era la sugerencia de un extraño, sin embargo la recibí como si viniera de un viejo amigo, finalmente aunque no lo conociera, sabía mucho de su vida, tal vez más de lo que esperaba saber, era como si mantuviéramos conversaciones de un lado a otro de la frecuencia radial, solo que él no sabía quien era yo.

Luego de otro par de lagrimas decidí levantarme para salir y seguir a cabalidad el consejo de mi nuevo viejo amigo; llamé a mi amiga quien me relató parte de lo sucedido la noche anterior y nos fuimos a mirar artesanías. En el lugar, caminando en medio de los pasillos de artistas, me cautivó una forma particular de arte. El origami. Una señora y su hija estaban vendiendo accesorios realizados en papel, era impresionante la cantidad de figuras en miniatura y la perfección de las mismas. Recorriendo con la mirada cada una de ellas, unas rosas rojas brillantes llamaron mi atención. Rojas y delicadas como el amor. Sin pensarlo dos veces, pregunté el precio y rogué el poder pagar con tarjeta. Eran unos aretes, dos rosas rojas, realizadas en papel. No pude esperar a llegar a casa para estrenarlas. El guayabo moral estaba desapareciendo. Gracias al locutor.

Una vez puestos los aretes, las rosas rojas que me habían sacado de la tristeza por mis malos tragos comenzaban a tomar otro sentido. Solo verlos me hacían admirar las manos que los habían creado, pues aunque me considero buena con las manualidades no habría alcanzado tal perfección. Llevarlos puestos me hacían sentir afortunada por hacer parte de mi vida algo a lo que alguien más le dedicó su tiempo. Esa mujer con su hija habían gastado tal vez horas realizando tal magnífica pieza para mi, a pesar de que ellas no pensaran que fuera a suceder así. Al darme cuenta de eso pensé: Es como el amor, siempre buscamos hacernos mejores para un día entregarlo todo, sin embargo nunca se sabe quién finalmente será el merecedor de todo ese trabajo. Así mismo, me quede pensando que tal como una hoja de papel se puede moldear de infinitas formas para hacer creaciones hermosas, el amor es infinito, no tiene fronteras, ni edad y en estos días ni género y cuando es puro sobrevive a las adversidades y toma formas inigualables. Por otro lado, esa hoja de papel se puede arrugar fácil y si no se le da un cuidado apropiado, se rompe y por más de que quieras remendarla no quedará igual. Cuando hay mentiras, miedo, frustración entre otras muchas cosas, el amor se arruga y fácilmente se rompe y una vez roto no vuelve a ser como antes. Miraba mis aretes de origami, esas hermosas rosas rojas brillantes con acabados perfectos y me preguntaba cuántos papeles y compradores habrían pasado antes de que finalmente fueran míos y me hicieran feliz.

Ahora dejo las preguntas a un lado y veo al amor en mis aretes de origami.